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Festín de amotinados (2000) |
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Microcuentos |
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Mara Sacristán |
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Su vida eran los hilos llevados por las manos de su padre
Sentada frente al televisor come patatas fritas, galletas de chocolate, tarrinas de helado y cajas de bombones. Lo ve todo vacío y rompe a llorar amargamente. Su traje de Chanel, sus anillos de brillantes de Bulgari, su reloj de Cartier, su bolso de Vuiton, su deportivo rojo de Ferrari ; en su corazón no había sitio para nada más En su caja fuerte guardaba los mejores trozos de jamón serrano, el trozo más rico de tarta de chocolate, el currusco más crujiente y tostado de pan, el filete más tierno y jugoso, la fruta más deliciosa y la ensalada más refrescante para celebrar el mejor cumpleaños de su vida. Llegó ese día y al abrir la caja sólo había un gran olor a podrido y todo lleno de moho. Gritos, broncas, caras largas, silencio. Sus ojos empañados en lágrimas, silencio. Nadie lo mima ni lo abraza, silencio. Acariciado por la música de la radio, silencio. |
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