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CUENTOS POR ASALTO
Aquí tienes algunos cuentos de Cuentos por asalto, la antología de relatos de los alumnos publicada en mayo de 1995 por el Taller de Escritura de Madrid.

PRÓLOGO
ÍNDICE DE AUTORES Y ENLACES A LOS RELATOS
 
PRÓLOGO (ENRIQUE PÁEZ)
 

En 1817, en Tuckahoe (Maryland, EE.UU.), nació un esclavo negro. En realidad nacieron muchos, con nombres ignorados y muerte temprana, pero hubo uno entre ellos que con el tiempo fundaría un periódico, daría innumerables conferencias por todo el mundo y se convertiría en consejero directo del presidente Abraham Lincoln. Se llamaba Frederick Douglass. Su nombre está escrito en los libros de historia como uno de los grandes políticos abolicionistas norteamericanos. ¿Cómo pudo el hijo de una esclava negra dar ese salto de gigante, cambiar el destino que ya estaba escrito a sangre en la melanina de su piel? Él mismo nos lo cuenta en su autobiografía.

Todo comenzó cuando, contra toda norma, el ama, su dueña, le enseñó el abecedario y a leer unas pocas palabras. Él era un niño todavía. Para la patrona aquello tal vez no fue sino un juego, una forma de aventar el tedio y el vacío de las lentas tardes en la hacienda sureña. El amo se dio cuenta de lo que allí sucedía antes de que Frederick terminara esa primera instrucción y, enfurecido, le prohibió tajantemente a su esposa que siguiera educando al niño. Su mujer estaba contraviniendo las leyes y, además, si el esclavo conseguía aprender a leer con un mínimo de soltura, “lo incapacitaría definitivamente para seguir siendo esclavo. Lo haría al mismo tiempo intratable y no tendría utilidad para su amo”. Según el patrón, la lectura y la escritura eran actividades altamente peligrosas y subversivas, incluso “para él mismo, y no sólo no le haría el menor bien, sino hasta mucho daño. Lo haría inquieto e infeliz”. Según el propio Douglass, “desde aquel momento comprendí cual era el camino de la esclavitud a la libertad... A sabiendas de la dificultad de aprender sin maestro, me embarqué con una gran esperanza y con toda decisión, a costa de cualquier sacrificio, en la tarea de aprender a leer...” Frederick Douglass continuó siendo esclavo hasta 1838. Sólo después de cumplir los veintiún años logró huir rumbo a los estados del Norte. Faltaba poco para que se declarara la Guerra de Secesión. Es difícil imaginar una rebelión más desesperada y más suicida que la del esclavo contra el amo, contra el ser supremo; la del objeto contra su dueño. No cabe siquiera pensar en una revolución más radical, más cercana a la raíz de la libertad.

El aprendizaje de la lectura y la escritura nos muestra, en la historia de Frederick Douglass, su verdadero rostro subversivo, su auténtica vocación iconoclasta, liberadora, negadora del poder, de la propiedad privada y de las castas. El simple acto de tomar una pluma y un papel para narrar una historia, una sensación nacida del territorio ignoto de la creación, es en sí mismo una amenaza al poder, a las órdenes de nuestros amos que nos piden sumisión y votos a cambio de pan y circo. Las mujeres bereberes, musulmanas, al sur de Túnez, Marruecos o Argelia, tienen prohibido el aprendizaje escrito de la lengua. Por eso mismo. Porque las rebelaría contra sus maridos y contra el orden establecido, suponen. Y suponen bien, claro está. Con las plumas de las aves, voladoras, libertarias, se fabricaron los primeros utensilios de escritura. En este libro, en esta antología están los últimos kamikazes de la tinta. Los desertores de las cadenas. Los insumisos que han decidido tomar las letras “por asalto”. Son legión, mujeres y hombres entre quince y setenta años. No parecen estar dispuestos a someterse a la censura. Tienen la lengua muy suelta y la moral distraída, como dirían sus abuelas. En el Taller escribimos, hablamos, leemos, comentamos y corregimos.

Durante el curso 94/95, nueve autores —casi todos novelistas—, uno al mes, acudieron también al Taller para contar sus propias “Reflexiones sobre el proceso creador”:

Luis Antonio de Villena, José Luis Sampedro y Francisco Garzón Céspedes nos acompañaron con su voz y sus visiones épicas durante el primer trimestre, de octubre a diciembre.

Soledad Puértolas, Germán Sánchez Espeso y Fernando Alonso continuaron en el segundo trimestre con sus percepciones insólitas.

José María Merino, Almudena Grandes y Luis Landero cerrarán el curso, de abril a junio, y sus voces resuenan ya entre las paredes de nuestras bibliotecas.

Queremos agradecer también, en la distancia, a los que, de una u otra manera, colaboraron con el Taller de Escritura: Armando Trejo (que nos saluda en bici con sus zapatillas de tenis rojas desde Zacatlán de las Manzanas), Guadalupe Urbina (rasgando su guitarra en San José de Costa Rica), Anne Serrano (vestida aún de Carmencita en Koyaanisqatsi), Mariano Vara (queremos más libros tuyos), Jorge Riobóo, Luis Conde (saludos al resto del equipo de El Lector), Ángeles Gil (Informativos territoriales), Ildefonso García, Susana Vela, Carlos Aganzo (qué buenos periodistas), Ramón Mayrata, Alekos (dibujando en Bogotá, o tirando del hilo de Ariadna), Gabriela Ansola (crepuscular venezolana), Marisa, Marcelo (jugando al escondite entre las solapas y la cuarta de cubierta), Félix Vicente y Lola Rodríguez (macuto al hombro, programa y grapadora de tapicero en mano), Marina Navarro (semioculta entre una montaña de libros en la Biblioteca Central), José Luis Suarez (tantos poemas, tantas imágenes), Teresa (que siempre tiene todo a punto), Alfonso, Maísa (horas corrigiendo galeradas, parapetados tras una cafetera), el grupo Jamacuco cuentacuentos (con su mala costumbre de llevar cuentos y chismes de un lado para otro), Elías (siempre de buen humor, estupendo compañero), el café Pepe Botella (que nos vio nacer, Carlos, María), la sala Clamores, el Área y el Swing (que nos han visto beber, hablar y bailar), a los que han escrito los cuentos de este libro, y a todos los demás que no se nos olvidan (y que no queremos que nos olviden). Lo demás son cuentos.

© Enrique Páez, 1995

 

ÍNDICE DE AUTORES

Esteban F. Alcalde Villar: INICIO y EL TITIRITERO
Purificación Alcón: SER ARENA
Antonio Almansa: EL HOMBRE EMPAREDADO
A. Almazán: MAITE ZAITUT
Paula Alonso: CUENTO DE INVIERNO
Juan Antonio Anta: PISAR A FONDO
Ángeles Aragón: TARDE DE SÁBADO
Inés Arias de Reyna: CARTA A UNAS EXTRAÑAS... y LOCO
Valentina Blanco: LA TELA DE ARAÑA
Carmen Blasco: PAN Y CEBOLLA
Javier Bris Pertíñez: ESPERANZA y CARTA AL PADRE PACHUCA
Carmen Cacho Ordax: EL SALVAMENTO
Adela Campoy: LAS SOMBRAS y UN EXTRAÑO SUCESO
Lourdes Casanova: VUELOS INTERNACIONALES
Carmen Castaño: POR AMOR A LUCÍA
Manuel Castro Oliveros: LA DUDA
Adriana Castro: ¡TAXI!
Mª Victoria Corbacho: EL POZO
Jorge Cordero: AL BORDE DEL ABISMO y EN EL ASCENSOR
Olga Cordón: CITA EN LA LUNA
José María Delgado: EL REGALO
Ricardo Elías Fernández: ROJIBLANCO INCONDICIONAL
Lola Escudero: EL DESPEGUE
Alfonso Fernández Burgos: CARNAVAL
Maite Fernández Estañán: DE NOCHE EN EL ALFÉIZAR
Miguel Fernández Gutiérrez: SUEÑO... y VIRGINIA CLEMM
Elia Fleta: VEGA
Marisa Fresno: CARMEN WOMEN'S LOOK
Elena Fuica: EL MISTERIO DE MARÍA
Dolores García Escalona: CARLOS
Milagros García Guerrero: A CIEGAS
Lady González: QUIMERA FRUSTRADA
Tomás González: CLOACA
Mª José Guillén Rubio: COMO SAVIA DE AMAPOLA
Ignacio Hernán: CÁMARA DE GAS
Antonio Huerta: DE LA PIEL DE LA LUNA
Jaime Iscar: LA LUCHA
Eurídice Ledezma: ACTO DE AMOR
Ana Cristina López Corral: AÑAGAZA
Agustín Madariaga: LOS MINUTOS ETERNOS
Mario Maestre Lapaz: MIS QUERIDAS PEQUEÑAS
Constantino Malagón: EL CREADOR
Maísa Marbán: CLAUDIA CIENFUEGOS
Carmen Martín: LA PIANOLA
Manuel Martínez Lunar: ¡EL SISTEMA FUNCIONA!
Alicia Martínez Martínez: LAS COLETAS
Mª Jesús Melchor Herrera: CARTA A LUCÍA
Lola Merino Viana: EL ÓLEO
Inmaculada Millás: DE MADRID AL CIELO
Julio Molina Miño: DOBLE OPORTUNISMO
Alberto Molina: TRANSUBSTANTIATIO
Carlos Molinero: LOS QUE NO DICEN ADIÓS
Ana Ossenbach: PATIO DE VECINOS
Silvana Perazo: TÚ SABES QUE ES PARA TI
Chony Pérez Monreal: OCURRIÓ EN MADRID
Mª Carmen Ramiro: SOLEDAD
Julio Reija: EL MENÚ
Patricia Rivas Lis: LA PROMESA
Magda Rodríguez Martín: LA CASA
Ramón Rubio: RECUERDOS
Javier Sagarna: EL ROTO
Gracia Sánchez Ruiz: PARECE QUE ESTÁ VIVO
Patricia Sánchez-Cutillas: TÍA EVARISTA
Manuel Serrano: ENTRE PINTO Y VALDEMORO
Marcelo Soto: LA COMUNIÓN DE LOS SANTOS
Estela Tacconi: ENCUENTROS DISPARATADOS
Magdalena Tirado: LA RESACA
Pilar Toribio: LA ERÓTICA DEL RATÓN
Helena Vela Paal: ARTE CARNAL
José María Verdú: LAS ELIPSES y EL TENOR  LOMBARDO
Pilar Ximénez: POEMA INCONCLUSO
Diseño, maquetación y cubierta: Marcela De Gregorio / Alfredo Cassacia
Primera edición: mayo de 1995
© Enrique Páez, 1995, Taller de Escritura de Madrid
ISBN: 84-605-2970-3
TALLER DE ESCRITURA DE MADRID
info<arroba>tallerdeescritura.com
www.tallerdeescritura.com
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