Nada normal (2002)

Todavía Reyes

Inés Mendoza

Jura que ese camión no llegará completo a las manos de Juan el día de Reyes, oye que respira su propio aire escondida dentro del armario, cree que su hermano se lo merece por bobo, tiene calor, está sudando, ve por la rendija del armario cómo mamá guarda el pequeño camión en la caja de regalo, aunque solo ve un pedazo de su falda y un trozo del plástico rojo vivo y una veta de la madera de la cama. Al rato oye desde ahí dentro los pasos de mamá abriendo la puerta de la calle, ya casi no soporta seguir encerrada, hace mucho calor dentro del armario, las manos le arden, cree oír los tacones de mamá cada vez más lejos, respira un poco menos asustada, siente que la mano le tiembla de tanto sostener la puerta desde el armario, la abre, sale y ve un trozo de caja bajo la cama, cree que se lo buscó él solito, que ya verá el imbécil de Juan cómo se las paga, que pronto se enterará de que no hay ningún Rey Mago, sonríe de imaginar al muy tonto corriendo en pijama por la escalera, de paso le arranca una puerta roja al camión, se imagina que su hermano llegará al arbolito saltando como todas las Navidades, raya la pintura roja con un clavo, quiere que Juan abra el regalo creyendo que encontrará su camión completo, que a ver si el bebé se entera, piensa, mientras cierra el puño y destroza el control remoto a fuerza de golpes, sonríe suponiendo que el bobo de su hermano gritará, se lo imagina llorando, preguntándole a mamá por qué Baltazar le trajo el camión roto, mira satisfecha el camioncito hecho pedazos, lo guarda así en la caja, la cierra con cuidado, la mete bajo la cama, sonríe porque ella se burlará de Juan, pero él ni siquiera podrá culparla porque el muy tonto todavía cree en los Reyes Magos.

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