Por más que a vuestras
voces preste oídos,
por más que lo pretendo no he llegado
a entender que, a pesar de ser llamado,
no sea como vosotros elegido.
Ni me causa pavor el pretendido
horror a los fuegos abismales,
ni percibo los coros celestiales
del eterno paraíso prometido.
Si la fe gratuita me han
negado,
y Dios por la razón no se demuestra,
por qué siempre del mal viví apartado.
No espero peor suerte que
la vuestra.
Si un cielo hay, Dios me tendrá guardado
en el cielo un lugar junto a su diestra.

Por carambola
Me manda el profesor que
haga un soneto,
explica del invento la estructura,
me voy introduciendo en la aventura,
y ya tengo una parte de este reto.
Catorce endecasílabos
completo
ha de ser, de ocho o de doce son normales,
si estos siete anteriores son cabales
con este tengo ya el otro cuarteto.
Necesito un vocablo que consagre,
si al quiz de los tercetos no me atengo,
me expongo a que el final se me avinagre.
Te falta otro terceto, te
prevengo,
espera que recuente. ¡No, compadre!
con este son catorce y ya los tengo.

Con la venia
Sin tener muy seguro en que
me meto,
trenzando endecasílabos me afano,
por poder al final sentirme ufano
si logro los catorce de un soneto.
A escribir una décima
me reto,
gran esfuerzo me cuesta hacer quintillas,
o un rosario ensartar de redondillas,
pues no soy mucho más que analfabeto.
Cuando empiezo a cantar,
templo la prima,
buscando consonantes desespero.
Si el texto con la idea no se aproxima,
tacho y vuelvo a tachar,
por que no quiero
que por ser fiel al metro y a la rima,
se quede la intención en el tintero.

La madre
Cuando absorta su frente
se reclina
soñando para mí bellas quimeras,
un sinfín de ilusiones placenteras
de triunfos y de glorias imagina.
Porque percibe ya que se
avecina
mi encuentro con el mundo, temerosa
se siente por mi suerte, y animosa,
con firmeza mis pasos encamina.
Mas si el azar un día
me alejase
de su lado, y la hiel saboreara
de una bella ilusión que se quebrase,
si un revés de la
suerte me golpeara
y volver a tus brazos añorase,
con los brazos abiertos la encontrara.

Resurgiré
No incineréis mi cuerpo
cuando sea
del alma misteriosa despojado
y pase a mineral inanimado
del círculo espiral que se recrea.
Permitid que la tierra me
posea.
Si no pasáis mi cuerpo por la fragua,
volverá el hierro al hierro, el agua al agua,
y volveré a ser sal, fósforo, urea...
Si hacéis mi voluntad
no me despido,
abonaré la tierra de mi huerta,
y no caeré del todo en el olvido.
Quizá al cumplirse
el ciclo me convierta
en átomo de un ser como el que he sido,
o de algún vegetal que a ser despierta.

No le canto al hierro
No le canto al hierro ensangrentado
de la hoja del sable y del cuchillo,
ni al hierro de las rejas y los grillos
de las férreas cadenas del penado.
Le canto al de la reja del
arado,
a los hierros del yunque y del martillo,
al hierro de la azada y el rastrillo
que dan vida a la industria y al sembrado.
No le canto a esos hierros
milicianos,
que en forma de cañones y fusiles
de sangre criminal manchan las manos.
Le canto a la herramienta
y los astiles
que utilizan en paz los artesanos,
y al hierro de las gúbias y buriles.